30 de octubre de 2009

Cambio radical

¿Cómo explicar el incomprensible hecho de que muchos artistas dejen de lado sus propios rasgos de identidad, de los que tanto han alardeado hasta el momento, y de la noche a la mañana los cambien por otros a menudo totalmente opuestos (y lo peor de todo, amparándose en la justificación de “evolucionar con los tiempos”)? A los japis nos ha tenido siempre en un sin vivir esta constatación, porque justo cuando nos hemos hecho a un grupo/cantante y hemos decidido que es digno de nuestra idolatría o de nuestro odio, ¡pum! De repente y sin avisar, como los traidores, mandan a tomar por culo su línea, su personalidad y hasta su estilismo más característico y a la par que nos dejan totalmente descolocados, consiguen llevar al extremo la incoherencia y el chaqueterismo más evidentes. Nos vemos incapaces de dar respuesta al porqué de este alucinante y extendido fenómeno pero sí os dejamos con algunos de los ejemplares que más han hecho suyo este cambio radical:

Shakira. Si hay algo más insoportable que una rubia tonta es una morena que va de lista. Y Shakira ha conseguido tenerlo todo. De cantautora humaguaqueña y casi perro fláutica con mechones enrastados y vestida a base de trapos a icono sexual y diva discotequera. Fue teñirse el pelo y cambiar no sólo de aspecto sino de estilo y actitud, de modosa comprometida a fiera salvaje lanzada al estrellato que hasta se ha marcado sus buenos (¿) dúos con Beyoncé y Alejandro Sanz, otro que empezó de “cantante melódico” para adolescentes y ahora va de “hago canciones en inglés con mi amiga Alicia Keys”. Que por cierto, éste también se tiñó el pelo de platino, ¿tendrá algo que ver? Miedorl.
















Dover. ¡Mis favoritos! No porque les tenga ningún aprecio en especial ni a ellos ni a su música, sino porque ningún grupo evidencia de manera tan clara la incongruencia y el oportunismo como ellos. Su disco “Follow the city lights” (título inspirador donde los haya, seamos justos), bien podría llevar colgado el subtítulo o la advertencia: “Cómo pasar de heavys a electro-poperos en sólo 10 tracks”. Estos sí que mandaron a tomar por culo la ideología, el estilismo y todo lo demás, tanto que la gente que pasó su adolescencia en botellones a ritmo de “Serenade” debió de flipar literalmente cuando vieron a la Llanos disfrazada de Madonna en modo Super King Size. El choque fue brutal, reconozcámoslo, pero personalmente a los japis nos conquistó su nueva tendencia: nunca es tarde para dejar entrar los neones en tu vida.

Enrique Bunbury. Lo dicho de los anteriores podría también aplicarse a este cantante, anteriormente líder del grupo de heavy-rock más conocido en nuestro país y de la noche a la mañana abanderado del pelo corto, las gafas de sol y los movimientos cuasi pastilleros en lo alto de un podio en un escenario futurista a ritmo de la inclasificable “Salomé”. No contento con ello, después decidió mimetizarse con Andrés Calamaro y ahora vive en el que parece su último y definitivo cambio radical, aunque con gentuza así nunca se sabe.


Enrique Iglesias. El cantante melódico por antonomasia, que si bien siempre ha respetado y ha sido coherente con su aspecto (y lo que no es el aspecto) de niñato pijo insoportable, ha sabido evolucionar estos últimos años desde la experiencia religiosa hasta el temazo que viene a continuación grabado a dúo con Ciara (la que no es Paola). Bien, Enrique, sólo por esto te aprobamos.


Katy Perry. La gran decepción. Después de un divertido primer single que nos hizo pensar que esta completa desconocida se encumbraría como la nueva salvadora del pop (puesto que le pertenece a Lady Gaga por mérito propio), nos vino con reminiscencias absurdas a lo Lily Allen totalmente innecesarias a estas alturas y con un tufillo imperdonable a cantautora canadiense que sólo quiere ofrecer conciertos en locales minúsculos para públicos minoritarios. Pues hala, Katy, a disfrutar de las dos personas que te van a  comprar tu siguiente disco, si es que te lo produce alguien.

Rosa de OT. Lo de esta ex cetácea mujer es un caso digno, más que de estudio, de ayuda psicológica, porque sus continuos cambios de peso musicales y vaivenes de un estilo a otro hacen obvia, no una evolución acorde con las distintas etapas en la música y la moda, sino un absoluto desconcierto sobre dónde ubicar a este personaje en el panorama musical. Y la opción ha sido sencilla: en el sitio más loser posible. ¿Que la intentamos acercar a las marujas con un disco de boleros? Loser. ¿Que hemos visto que por ahí no va la cosa y ahora la grabamos un disco de soul? Loser. ¿Que tampoco ha funcionado y entonces lo que hacemos es tratar de convertirla en una diva gay con canciones disco? Más loser todavía. La actual solución (momentánea): volver a  acercarla a las marujas con un disco de canciones escritas por Perales. A ver qué es lo próximo cuando este disco también fracase (que fracasará). ¿Le pedirán a Lordi que la escriba sus nuevos temas?

 Y a vosotros, amados fans, ¿se os ocurren más ejemplos?

3 comentarios:

Memen dijo...

Yo una vez ví a la cantante de Dover en un Gino's (su éxito no le debía dar para más) (y a mi tampoco, por otro lado xD) y es un orco no, lo siguiente.

Me meo con la foto de Rosa d'Ejpaña (la de la izquierda), que parece la hermana secreta de la monja gorda que acompañaba a la gloriosa Sister Mary Clarence (Deloris Van Cartier).

Jei dijo...

xDDDDDDDDDDDDDD

por dios, cuánta sabiduría!!!

pese a ello confesaré que amo a Shakira y la verdad, si tienes un cuerpo así, pa qué esconderlo bajo trapos harapientos de perro-flauta???

por cierto, esta mañana en uno de esos programas de mañana estaba Rosa ayudando en la cocina de uno de esos cocineros que te prepara el menú del día. Pues al tío no se le ocurre otra cosa que darle chocolate y la pobre Rosa, haciendo pucheros y diciendo "no me haga'h ehto pordió" xDDDD me meaba.

Anónimo dijo...

Otro ejemplo?...

La cantautora canadiense que se comieron: DE POBRE DESGRACIADA ANÓNIMA A SUSTENTO DE FAUNA LOCAL!

Lo suyo si que fue un cambio radical por la ecología!! Amémosla!

Gracias por dejarte comer