Cuando cumplí los 18 entendí que era hora de dejar la madriguera, nunca mejor dicho, y buscarme la vida por mi cuenta. Fui a la televisión, donde me dieron un papel en la serie South Central (Chacha del sur), que se canceló después de la primera temporada. Yo no me rendí porque mi sueño era llegar a ser asistenta o chacha de una buena familia. En cambio, me contrataron para varias películas como Asalto al tren del dinero, Jack, Anaconda y Selena. En todas ellas hacía de guachupina, pero para que la gente no se percatara de mi color de piel me maquillaban con pintura blanca Titanlux y me doblaban la voz.
Entre todo este ajetreo contraje matrimonio con un vecino mío. A las dos horas, después del banquete, me separé. Para olvidar el mal trago decidí “siliconarme” el culo, operarme, teñirme de rubio y sacar un disco llamado On the 6. Todo ello para que la gente viera lo guapa que era y lo poco que me parecía a la gente que vive por debajo del trópico de cáncer.
Con un disco bajo el brazo y el seguro de mi culo, por si alguien me lo rompía, me contrataron para hacer una película infame llamada La celda. En ella me introducía en la mente de un pobre niño para convencerle de que mis discos eran los mejores y para hacerle ver que el hombre que vivía en su mente era yo dentro de unos años.
Tuve tanto éxito que grabé un segundo disco, J.Lo. Me casé con un bailarín medio retrasado y gordo que te cagas. Me separé a la semana cuando me robó un donut.
Mi culo creció.
Me ligué a Ben Affleck y mientras paseábamos nuestro amor por todas las fiestas de L.A. hice un videoclip donde me comía su trompeta.
Mi culo creció más.
A las dos semanas del segundo disco salieron el tercero y el cuarto. Ya no llevo la cuenta de cuántos tengo porque son todos iguales… Mmmm, papi.
Os ama, Nalguitas López.
1 comentario:
Hacen buena pareja J-Lo y su cadave... estooo... marido
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